El silencio de los inocentes
Por: Juan Carlos Caballero Turpo, abogado
Leyendo o escuchando las declaraciones de Carlos Bruce, el parlamentario que ha propuesto la unión civil homosexual, en el sentido de tratarse de un simple proyecto de protección a una minoría y, que nada más lejos de sus intenciones que la de pretender el matrimonio y muchos menos la adopción de niños por carecer de sustento científico, uno diría, sí pues, ante tan angelical apertura y tan candorosa manera de exponer este proyecto, ¿por qué no apoyarlo, como lo hacen buena parte de medios de comunicación y periodistas al alabar la “valentía” de este congresista al propalar su condición gay que hasta ahora mantuvo oculta?
Pero como siempre la mentira tiene patas cortas, estas posturas fueron no solo contradichas sino desmentidas, no ahora, sino con anticipación por el director ejecutivo de Lazos sin Fronteras, organización integrante de la red de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales en declaraciones al diario El Pueblo, de la ciudad de Arequipa, con fecha 04.05.2014 (p. 9), en que claramente expuso que la unión civil era tan solo el primer paso para llegar al matrimonio y luego a la adopción de niños.
De tal manera que, no son ciertas las declaraciones del Sr. Bruce que con tanto estrépito y aprovechando la complaciente cobertura en medios de prensa radiales, escritos y de televisión siempre le es prestada (o regalada) a todo lo que signifique homosexualidad y totemización del sexo.
El real y auténtico propósito de esta supuestamente candorosa unión civil, es constituir un primer paso hasta llegar, ya no solo al matrimonio sino a la adopción. Es decir, la verdadera razón de todo este “valiente” proceder solamente busca un objetivo final: los niños.
En países donde se ha aprobado las uniones homosexuales y la adopción de menores por estas parejas, se están teniendo que implementar terapias de identidad para menores e, inclusive, adultos pues el trastocamiento de la identidad ha supuesto la violación del derecho a la identidad de dichos menores. Claro, lo único que han buscado dichas parejas es la autosatisfacción de sus apetencias y “opciones” sexuales sin tener en cuenta que el verdadero amor supone la negación personal por la persona amada. En tales sistemas solamente se busca la reivindicación de conductas sexuales íntimas, esto es, elevar al sexo a la categoría de tótem rector y pauta de la sociedad, cuando finalmente, solamente corresponde al aspecto íntimo de las personas sin ningún correlato de derecho público. Allá cada quien con sus conductas.
Pero aquí no, aquí lo que se busca es imponer a los niños patrones sexuales y de identidad con el fin de obtener supuestas y alucinadas reivindicaciones de procederes íntimos.
Y no hay ningún medio de comunicación que hable por ellos. No hay ni radios ni televisoras que siquiera planteen un nivel serio o alturado de discusión. Claro, como los niños no tienen voz ni voto, vienen a estar colocados en un silencio ante la conducta de quienes los quieren tomar como objeto de sus propios vacíos. No les importa arruinar una cosa llamada inocencia o infancia.
Total, ante el silencio de los inocentes, quieren adoptarlos para hacer con ellos lo que quieran. ¿Alguien dejaría a un menor hijo al cuidado de congresistas que apoyan y difunden la unión civil? ¿Alguien puede creer que existe candor o ingenuidad en sus planteamientos?
Y más grande aún resulta este silencio si vemos las reiteradas intenciones de aprobar el aborto en general, pues el mismo falaz y sugestivo proceder de engañar muchachos existe en el llamado Protocolo de Aborto Terapéutico, que igual nos lo presentan como una panacea que va a aliviar a mujeres que supuestamente no desean ser madres por enfermedad pero, igual, lo van a aplicar a todas las mujeres a la menor insinuación y a como dé lugar contra ese ser silencioso pero tan vivo y tan humano que ante la arremetida del supuesto médico abortista trata de rechazar ese ataque. ¿Acaso no está comprobado ello y mucho más? E, igual, para la madre, las consecuencias serán de por vida. Pero, eso nunca se dice en estas “promociones”.
Resulta curiosa la similitud de ambas estrategias y que tanto la de la unión civil, como la del aborto terapéutico, presentándose como tolerantes y liberales, cuando en verdad representan la intolerancia no solo al debate sino a la vida, que usan el engaño y la progresividad de “logros” para imponer a través del Estado, su intimidad a quienes respetamos los derechos ajenos.
Ningún sistema –aun cuando se apoye en la publicidad, medios, congresistas, mentiras y demás- basado en el engaño, la intolerancia y que vaya contra la vida ha permanecido ni ha durado. Sus patas cortas terminan en donde creen haber vencido ese silencio de los inocentes. Más les valiera hundirse voluntariamente en un río, a esperar que la inmensa rueda de molino de la vida se encargue de hacerlo.