Un suceso
Por: Ing. Edwin Heredia Rojas
Es frecuente que sucesos aparentemente sin importancia, revelen luego su trascendencia. Así, nunca olvidaré aquel domingo 3 de julio de 1994. A media tarde, con la natural somnolencia de esas horas, me disponía a leer el diario. De repente, algo me sacudió. Una noticia esquinada de un diario local daba cuenta de la realización del III Encuentro Peruano de Población, el 11 y 12 de julio en Arequipa. La Comisión Nacional de Alto Nivel -encargada de elaborar la posición peruana para la Conferencia Internacional de la ONU sobre Población y Desarrollo en El Cairo- sesionaría en un congreso al que asistirían médicos, sociólogos y otros entendidos en la materia.
Era una noticia que podía pasar inadvertida a la mayoría de lectores. Sin embargo, algunos sabíamos que, dos meses antes, una delegación peruana asistió en Nueva York a la última de las reuniones preparatorias de esta Conferencia Internacional, cuyo fin era incluir en el lenguaje y legislación internacional la “Salud Sexual y Reproductiva” -los DD.SS.RR.- yel aborto, como método de control de la natalidad.Hace veinte años eran aun relativamente pocas las naciones que habían legalizado el aborto.
Me comuniqué con unos amigos para asistir a ese Encuentro, pero desde el primer intento todo fue inútil. Sin ningún rubor nos decían que era demasiado tarde, que las invitaciones ya se habían entregado, etc. La sospecha quedó confirmada. Era un auténtico y descarado cónclave, en el que validarían una posición peruana contraria a la oficial que, según el premier y canciller Goldemberg,era “conforme a las leyes de nuestro país, que lo rechaza (el aborto) como método de planificación familiar”. Desinformado o tal vez parte del plan. Al seguir insistiendo, nos dijeron que busquemos las credenciales en Lima. Nuestra sorpresa fue en aumento cuando allá no sabían nada del Encuentro; tampoco en el Parlamento. Fue entonces cuando se destapó la olla. Finalmente, no sólo nos dejaron ingresar, sino que no pudieron evitar que una delegación de congresistas y profesionales de Lima arribaran a nuestra ciudad.
En Arequipa, la opinión pública quedó informada. El mismo Edgar Aranzaens, presidente del Consejo Transitorio del Gobierno Regional, fue alertado. El domingo 10, el diario local escribía en su editorial que “se hace imperativo el que sus organizadores inviten inmediatamente a personalidades no solamente proclives al aborto, sino a las que hagan escuchar la voz sensata, (…) contraria a esa decisión que vulnera elementales principios morales, religiosos y humanos.”
Se fue conociendo que detrás de todo estaba la CONAPO (Consejo Nacional de Población) y su representante, la feminista radical Carmen López, quien hacía y deshacía en y desde esa institución. Sólo trabajaba con ONG afines como Manuela Ramos, INNPARES, Flora Tristán, DESCO, etc. y, por supuesto, con billetes del UNPFA, la agencia de Población de la ONU (léase control poblacional). EinardSaldved, Director del UNPFA, tuvo a su cargo la primera conferencia del Encuentro. Los objetivos no podían estar más patentes. No voy a dar más nombres de los que integraban los seis paneles. Algunos ya dejaron este mundo. Sin embargo, ya estaba presente la siempre laboriosa Dra. Mercedes Neves, representando al Sector Salud de Arequipa, como moderadora del Panel “Salud Reproductiva, Aborto y Planificación Familiar”.
Ya desde el primer panel -el lunes 11- era notoria la tensión en el Paraninfo de la UNSA. Preguntas incómodas salían desde distintos ángulos de la sala, con respuestas poco satisfactorias y -en ocasiones-nada educadas. Rostros de creciente impaciencia en los organizadores y en su incondicional público, cuya mayoría era aplastante. Abrevio diciendo que el Encuentro terminó por derrumbe el martes a media mañana, cuando aún faltaba un panel y la sesión vespertina. Cientos de personas irrumpieron en el desordenado e inmanejable congreso, con gritos y carteles a favor de la vida. Eran una muestra de las miles que coreaban iguales consignas en calles aledañas. Ahí se acabó todo. Lo tramado en oculto salió a toda luz. Y el Perú no fue de los países que firmaron las resoluciones de la Conferencia de El Cairo, de triste recordación; fue un hito clave en el despeñadero por el que va el mundo actual.
Hace unos días volví a encontrarme con una expresión que siempre llamó mi atención: Para que los equivocados -los agentes del mal- triunfen, basta que los demás no hagan nada. Yo añadiría: “y que se sigan quejando hasta el fin de sus días”. Eso entendimos los siete u ocho amigos que -de algún modo- propiciamos esta aventura. Pocos días después, el 21 de julio de 1994, decidimos fundar una asociación cuyo nombre no fue difícil de elegir. Así empezó su andadura la Asociación VIDA & FAMILIA. No hay nada casual en la vida. Gracias a Dios por todo el bien que nos ha dejado hacer.