Embarazo adolescente: ¿problema o síntoma?
Probablemente la sociedad actual sea una de las mejor "informadas” en materia de sexualidad. Sin embargo, es patente que esta información coexiste paradójicamente con una sensación frecuente de desorientación, soledad e infelicidad relacionados con el amor, la sexualidad y el matrimonio, principalmente en las poblaciones más jóvenes. Las infecciones de transmisión sexual y los embarazos en adolescentes han adquirido una magnitud epidémica en todo el mundo y son, por ello, motivo de preocupación, no solamente para las autoridades de Salud Pública sino para padres y educadores.
Cuando una situación se repite en la sociedad se suele decir que estamos ante un grave problema social, el cual debe ser atendido de manera multisectorial, analizando en primera instancia los factores que predisponen su incidencia: ser adolescente implica cambios somáticos y psicológicos que requieren del control ejemplificado y de una educación que permita un sano proceso de desarrollo personal e integración social de las nuevas generaciones. “La adolescencia debe ser considerada como un tiempo de autoafirmación individual” y el principal objetivo de sus entornos será fortalecer ese proceso formativo. Los comportamientos y las propias vivencias de los adolescentes deben ser cuidadosamente controladas, evaluadas y encauzadas; esta labor tiene que estar a cargo, en primer lugar, de las familias y, luego, de las instituciones.
Es así que el embarazo adolescente, por la naturaleza de sus orígenes, no debe ser considerado como un problema propiamente dicho, sino más bien como el síntoma o signo evidente de una seria problemática familiar, la cual advierte el declive de toda una sociedad. Es claro que el embarazo en adolescentes es un tema que tiene fuertes implicaciones en el futuro personal, profesional y económico de las adolescentes, ya que las jóvenes madres rara vez son capaces de lograr una paridad tanto educativa como económica con sus coetáneos, por ello urge trabajar intensamente en proponer acciones encaminadas a reducir sus tasas.
Un argumento frecuente para la prevención de embarazo adolescente es la anticoncepción y la institucionalización del aborto, sin embargo estas iniciativas han tenido infructuosos resultados, lo cual nos exigen dar un paso atrás para analizar los factores de riesgo en la familia y sociedad por los cuales las jóvenes quedan embarazadas. Es importante reflexionar que
“tasas de embarazos en adolescentes, suicidios masculinos y femeninos, el homicidio y la depresión coinciden en parte” , ¿ tendrán aspectos predisponentes comunes o son el resultado de acciones que desorientan el despliegue juvenil ?
Inglaterra tiene las tasas mas elevadas de embarazos de adolescentes en Europa. A pesar de 10 años de intensos esfuerzos del Partido Laborista, aplicando estrategias típicas de prevención, incluyendo la ampliación de la educación sexual, la creciente disponibilidad a la anticoncepción y el aumento al acceso del aborto (sin el consentimiento de los padres), la tasa de natalidad entre las adolescentes ha continuado aumentando de 5% a 10% por año y el 50% de embarazos de adolescentes en Inglaterra termina en aborto.
En el 2002, el British Medical Journal publicó un meta-análisis sobre el punto. Un meta-análisis es una cuidadosa reseña sistemática, un método que detecta con precisión las pequeñas diferencias, analizando beneficios y daños. Este estudio abarcó 12 bases de datos electrónicos, 10 journals de prestigio, contactó con los autores y descubrió que las estrategias de prevención, educación sexual estándar y la planificación familiar, “no retrasan el inicio de las relaciones sexuales, ni mejoran el uso de métodos de control natal entre los jóvenes, ni tampoco reducen el número de embarazos en mujeres jóvenes”. También el mismo metanálisis “muestra que algunos de estos programas aumentan las tasas de embarazo y las enfermedades de transmisión sexual”
Otro estudio publicado recientemente, financiado por el gobierno federal y dirigido por el Dr. John Jemmott y un equipo de investigadores de la Universidad de Pensilvania, encontró que los programas de educación en la abstinencia obtienen resultados notoriamente superiores en el retraso de la actividad sexual de los adolescentes. Se realizó sobre una población de 662 estudiantes afroamericanos en edad escolar, mayormente de 12 años. Estos fueron divididos en 3 programas:
- Un programa de sólo abstinencia dirigido a reducir las relaciones sexuales.
- Un programa de sólo “sexo seguro” dirigido al uso del preservativo y
- Un programa de estudio más largo combinando abstinencia y “sexo seguro”.
En los dos años siguientes, el 52% de los niños en el programa de “sexo seguro” se había convertido en sexualmente activo, seguido por el 42% de aquellos en el programa combinado, y solamente el 33% de los de educación en sólo abstinencia habían tenido actividad sexual.
El 90% de los padres quieren que sus hijos adopten la abstinencia, la noción de “sexo seguro” provee a los estudiantes de una falsa seguridad que promueve las relaciones sexuales casuales. Y esto es lo que pone en peligro su salud emocional y física . Esta noción no es una idea aislada sino que es corroborada en otros ámbitos. Por ejemplo, el periódico “Investor’s Business Daily” informa que “los adolescentes que practican la abstinencia rinden mejores resultados académicos y tienen casi el doble de probabilidad de graduarse de la universidad.”
Si el embarazo en adolescentes ha aumentado desde que los programas de educación sexual fueron implementados urge adoptar un nuevo paradigma en la prevención del embarazo adolescente. Tratando las causas principales: el analfabetismo afectivo, la inseguridad en la adolescencia, la depresión, las violaciones y los hogares rotos; debemos fortalecer programas sociales que reintegren a la sociedad a los adolescentes con problemas. Debemos promover una mayor responsabilidad en la crianza de los hijos, la promoción de las familias estables y la educación en la abstinencia. Y todo esto en el hogar primordialmente.
Los estudios científicos y las cifras estadísticas coinciden en que el enfoque anticonceptivo denominado sexo seguro, viene fracasando, “la educación sexual y la salud reproductiva”, han demostrado que como metodología no resuelven el problema del embarazo adolescente por tanto no se debería seguir insistiendo en lo mismo; especialmente en países donde un sol gastado en “salud reproductiva” significa un sol no invertido en asistencia médica primaria.. Alrededor del 80% de las muertes maternas en países pobres se evitarían mejorando las condiciones sanitarias en los partos. El embarazo adolescente se previene mejorando el entorno familiar y social de los adolescentes, con educación.
Ni siquiera en nombre del progreso debieran difundirse “estilos de vida saludable”, “derechos sexuales y reproductivos” porque confunden a los jóvenes, distorsionan el amor y conducen directamente a la práctica abortiva, con sus dolorosas consecuencias ¿qué hay de “progresismo” en exponer una vida?. Progreso es buscar soluciones sociales y humanas a problemas sociales y humanos. Este “progresismo” que reparte inútiles preservativos, ha eliminado a las niñas chinas y ha permitido el enriquecimiento de laboratorios incrementando el dominio mundial de inversores sin escrúpulos morales.
Toda acción que motive a un inicio sexual precoz y fuera del matrimonio, no solo atenta contra la procreación, el matrimonio y la familia sino y muy especialmente contra el mismo adolescente.
Como dijimos al inicio, el adolescente busca autoafimarse, descubrir sus afectos, desplegar sus capacidades y la sociedad con su propuesta cargada de sensualidad y llena de erotismo termina empobreciendo sus relaciones, de cada 10 jóvenes hoy en día, sólo 1 ó 2 llegan al matrimonio porque quieren 8 ó 9 lo hacen porque “deben”. Eso, si es que casan, pues muchos optan por la convivencia, un aborto y otras mujeres serán abandonadas.
Los matrimonios, las familias fuertes tienen en su historia un valioso espacio de pedagogía del amor, la cual implica respeto, reverencia, compañerismo, ideales comunes, alegrías, triunfos y no una reducción del amor a un comportamiento genital. El enamoramiento es un especial tiempo de crecimiento, educación y fortalecimiento de las manifestaciones de amor, el amado y el amante deberán descubrirse felices en la búsqueda y colaboración para el bien del otro. Y en este proceso definitivamente el llamado sexo seguro, lo único que tiene de seguro es que afianza un comportamiento biológico individualista con una marcada mentalidad anti – hijo; por que la donación del hombre y la mujer se hace trunca a sus emociones y deseos no proyectándose a la apertura de una nueva vida, este tipo de satisfacción, propia de las relaciones inestables y/o pasajeras perfilan una conducta egoista, dos personas habituadas a este estilo de vida tendrán serios problemas para llegar a ser esa unidad indisoluble matrimonial.
Trabajar por la familia implica promocionar la castidad, virtud superior que implica el "dominio de sí". La castidad es la energía espiritual que libera el amor del egoísmo y de la agresividad. La castidad antes del matrimonio es esencial al amor porque es una prueba, un descubrimiento del mutuo respeto y un serio aprendizaje de fidelidad. La castidad es un arma que tienen los novios para ver si son realmente amados por su pareja. El amor que no sabe esperar no es amor. El amor que no sacrifica no es amor. El amor que no es virtud no es amor
El embarazo adolescente es un signo que evidencia debilitamiento social en la práctica de las virtudes, falsificación progresiva del amor hacia la satisfacción de un deseo de placer y no ya un don de sí. El 95% de los adolescentes que tienen relaciones sexuales en Perú, no lo deciden, lo hacen por presiones del ambiente o bajo el efecto del alcohol o de la droga. Es triste tomar una decisión porque “se dice” que todos lo hacen.
El embarazo adolescente es síntoma de que no estamos formando hombres de carácter “Un hombre de carácter es un hombre de voluntad firme y continua, de decisiones y de acción encaminada siempre hacia el bien, su bien y el de los demás”.
Por: Neldy Mendoza de Chávez
Romano Guardini, “Las etapas de la vida”
Dra. Monique Chireau, especialista en Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Duke
Dra. Miriam Grossman, “Unprotected” (“Sin Protección”) - psiquiatra del Centro de Salud Estudiantil de la Universidad de California