Mujer: Acoge la VIDA, sin miedo y con generosidad
La actual lógica del mundo ha despertado las conciencias por el respeto a la dignidad femenina pretendiendo “liberarnos” de la maternidad y promoviéndonos hacia la eficiencia, el propio interés, la búsqueda del bienestar y del poder. Mucho se va logrando al respecto; sin embargo los niveles de satisfacción y realización personal femenina se hacen cada día más imperceptibles y van en serio declive.
Por tanto es válido y muy sensato preguntarnos ¿qué es lo que nos hace realmente plenas como mujeres?, sin lugar a dudas es el carisma que brota de nuestra maternidad, entonces ¿la maternidad es fuente de felicidad?.
Sí, porque la relación con el hijo y el amor que brota hace que la intuición y la percepción por las necesidades del prójimo se agudicen, suscitando una personalidad compleja y misteriosade mirada más profunda del corazón humano. Lo cual nos capacita paraestimar y promover hacia la verdad y el bien originario, siendo guardianas en la conservación de nuestra especie y protagonistas de su humanización, vocación trascendental, magna y muy gratificante.
Solo las mujeres podemos dar vida,el embarazo es un estado natural, para el cual nuestro organismo está preparado ydesde el momento de la concepción nuestro bebé estará unido a nuestro ser por un vínculo que jamás desaparecerá y que cada día generará mayores potencialidades en nuestro cuerpo, mente, emociones y espíritu.Por la maternidad siempre estamos atentas para proteger a los indefensos y desprotegidos, en primer lugar nuestros hijos, y más allá a toda persona que con solo mirarla provoque en nuestra intimidad anhelo de servicio y cuidado sin escatimar grandes sacrificios: «el corazón de la madre es el corazón más crucificado».
Es posible que ahora mismo tú, querida hermana, tengas la oportunidad de acoger la vida y abrirte al amor total porque has recibido la noticia de un embarazo. Tranquila, atenta y prudente, una vida nueva ha sido concebida en tus entrañas y va creciendo con la ilusión de ser acogida en tu corazón y luego en tu regazo. La naturaleza te invita a experimentar unidad y coherencia de tu ser con el sentido de tu existencia. Nuestro mayor desafío y a la vez nuestro mayor triunfo es salvaguardar a nuestros hijos, ciertamente, los engendramos en nuestro cuerpo pero los llevamos en el alma toda la vida; porque las mujeres tenemos muy afinados los sentimientos y siempre vigilante nuestro espíritu.
Hermana mía, madre como yo, si la noticia de tu maternidad te ha generado tensión entre el trabajo y la familia, tienes problemas, temores y presiones, te invito a escuchar la voz de tu hijo que en el silencio de tu vientre te dice “mamita te amo y confío en ti”, verás cómo surge una auténtica sintonía entre tu mente y tu corazón : una respuesta de fe. La misma afirmación gozosa que María le dio al ángel Gabriel, SÍ A LA VIDA.Agraciando al mundo con la presencia del mismo Dios hecho niño … Navidad !!!!!
Aunque el camino y las circunstancias estén signados por la adversidad, ten presente que Dios, nuestro Padre, manifiesta aprecio por tu respuesta valiente y tan «femenina», digna de admiración. Darle paso a la vida naciente, cuidarla y protegerla, en medio de crisis, amenazas y temores, es un ejemplo de fe viva impregnada del más grande amor, y es allí donde Cristo responde con su Providencia, amparo y protección, porque ser madre significa cuidar, en la tierra, la vida temporal de un ciudadano del cielo.
Son más de cuatro décadas, que a nivel mundial se ha promovido el aborto como un derecho y una solución, tratando de engañar la conciencia de maternidad y lo único que se ha logrado es que surja una constante demanda de mujeres, hombres, abuelas, familias, heridos, desesperados y arrepentidos; porque habiendo matado al pequeño indefenso, murieron también ellos. Matar al hijo es un acto violento y de impacto negativo en la salud mental, genera secuelas muy graves en todas las áreas de la vida y deja una sensación de angustia permanente.
Es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita revalorar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos. ¡ Dejemos nacer a todos los niños en esta navidad, protejamos especialmente aquellos que están en el vientre de su madre!.
Mujeres todas y de manera particular mujeres cristianas, acogiendo nuestra maternidad y protegiendo a los inocentes iremos forjando una nueva cultura; que une la maternidad femenina con la misión de ser apóstoles de la verdad, renovando así el mundo con sabiduría maternal y mostrando aquella dimensión mucho más compleja :fe en la mente, fe en la sociedad y una intensa adhesión al joven corazón del hijoque pueda dar a los otros razones de nuestra esperanza.
Y para adorar, en verdad, la vida naciente del pesebre, JESÚS, todos hemos de procurar que, en todas las actividades intelectuales / progresistas, haya personas rectas de auténtica conciencia cristiana, de vida coherente, que empleen las armas de la ciencia en servicio de la humanidad. Porque nunca faltarán en el mundo, como ocurrió cuando Jesús vino a la tierra, nuevos Herodes que intenten aprovechar los conocimientos científicos y las normas legislativas, incluso falseándolos, para matar a los inocentes.
Mg. Neldy Mendoza de Chavez